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lunes, 26 de diciembre de 2011

lunes, 14 de marzo de 2011

miércoles, 20 de enero de 2010

O Castro (6/6)


Y con esta entrega finaliza la serie de artículos que nos envió Don Enrique da Corredoira sobre O Castro. Nuestro agradecimiento por ayudarnos a mantener vivo el patrimonio del pueblo.

Del castro al pueblo de Xegunde

Heredero, sin duda, el Castro de Xegunde de la cultura de las mamóas (neolítico), de las que quedan en la montañas inmediatas a Xegunde por la Serra de Louxas, comenzando encima de Ervelláis, y por la Serra de Liñares de Bidul tantos vestigios, y heredero asimismo del aquí misterioso periodo del Bronce, acabaría a buen seguro dando lugar al pueblo que hoy conocemos como Xegunde, por más que no sepamos cuándo ni cómo. Las sepulturas de presentación típicamente medieval, con sus lajas limitando el espacio de la inhumación, que se hallaron cerca del emplazamiento de la actual capilla en el solar que ocupa el llamado Pajar de García, ¿tendrán alguna relación con la población del castro? En estos nunca o casi nunca se encuentran enterramientos, al menos contemporáneos de la más antigua ocupación del poblado, por lo que se plantea la pregunta de qué es lo que hacían con sus muertos. En nuestra zona es frecuente la presencia de sepulturas por el estilo de las de Xegunde en las proximidades de los castros; así en Moreira, Aldomán, A Legúa, Mazaeda y tal vez algunos más. Aunque se las suele considerar de época medieval, ¿no sería posible que, al menos en su origen, fueran algo así como los cementerios de los castros? La presencia de capillas cristianas en el lugar, actual o acreditada en el pasado, a veces en lugares solitarios, no sería más que el testimonio de su carácter reconocido por los cristianos y ya desde antiguo como sagrado. La capilla de Xegunde, antes dedicada a Santiago y situada en la explanada que hubo encima de la Casa da Torre, luego trasladada el lugar que hoy ocupa y dedicada a San Roque, el punto de destino pudo ser elegido por la misma razón de gozar ya el lugar de esta misma condición de cierta sacralidad. No sabemos si es significativo, pero el hecho es que al lado mismo hubo ciertas edificaciones antiguas, de las que se encontraron restos al lado de la Casa do Casón. Cabe además otra observación a propósito de las sepulturas. Estas, toda vez que la capilla en su origen no estaba ubicada aquí, parece que debían de existir ya antes del traslado de la capilla. El estilo de construcción de las mismas, con sus lajas, demuestra que son muy antiguas, anteriores desde luego al traslado de la capilla. De la existencia de la capilla dedicada todavía a Santiago tenemos noticia en 1681. Sin duda que tal capilla ya existía antes, pero el hecho de estar dedicada a Santiago y no a San Roque hace pensar que se trataba todavía de la antigua capilla, no trasladada aún. Pues bien, en este momento los enterramientos ya se hacían todos en la iglesia parroquial de Villabol y no en los pueblos. Más aún, en el momento en que empieza a haber partidas de defunción no hay cementerios al aire libre, sino que los difuntos se entierran dentro del recinto de la iglesia en la medida en que ello era posible y, si no, en el atrio, nunca en el campo.

Como quiera que sea, la importancia del pueblo de Xegunde, debida sin duda a ser continuación del antiguo castro, queda de manifiesto en el abolengo de ciertas familias del pueblo, de las que hay constancia en los libros parroquiales y una de las cuales asumió el apellido Gegunde, convirtiéndolo de topónimo en patronímico, apellido que dio nombre durante mucho tiempo a los curas que rigieron los destinos de la parroquia de Villabol, cuya iglesia es muy posible que haya sido incluso fundada por ellos o en la que, al menos, gozaron de insignes privilegios.

La parroquia de Santa María de Villabol de Suarna o algo por el estilo es muy posible que, de alguna manera, ya existiera en la primera mitad del siglo IX, cuando el Rey Alfonso II el Casto (791-842) dona a la recién creada diócesis de Oviedo en Galicia, entre otros territorios, el de Suarna y, por supuesto, existía en tiempos del obispo don Gutierre de Toledo (1377 – 1389), en cuya relación de parroquias figura expresamente. Nada sabemos de los párrocos que tuvo en los primeros tiempos, pero lo que sí nos consta es que los primeros curas de que tenemos noticia por los libros de la parroquia en torno a la mitad del siglo XVII son del apellido Gegunde y ciertamente oriundos del pueblo del mismo nombre. Así don Pedro López de Gegunde (1645-1647) y don Antonio Gegunde y Bolaño (1657-1672) y luego ya en el siglo siguiente aun otro Gegunde: don Manuel Agustín Gegunde Lamas y Bolaño / Gegunde Bolaño y Figaroa, enterrado en la iglesia parroquial de San Martín de Arroxo (1734-1756) y más tarde don Bartolomé Antonio Gegunde Bolaño y Lamas (1760- 1803).

Pero lo más importante es que la misma iglesia parece haber tenido algo que ver en su origen con la rica familia de los Gegunde, pues tenían sobre ella derecho de patronato y privilegio de sepultura en la capilla principal o capilla mayor, dentro del mismo presbiterio. De lo primero consta por la visita de 17 de octubre de 1703, en la que el visitador, don Francisco González Piñero, dispone: “Otrosí mandó su merced que por quanto la capilla mayor de dicha parroquia está informado es de D. Francisco de Gegunde y amenaza ruina […] se le notifique pena de escomunión mayor dentro de […] repare”. Y en cuanto al privilegio de sepultura, consta en 19 de marzo de 1789, cuando el párroco don Francisco Pasarín certifica haber dado “sepultura eclesiástica en la capilla mayor con licencia de Dn. Francisco Joseph Gegunde y Tormaleo, vecino de la parroquia de San Martín de Arrojo, como dueño de ella, al cadáver de Dn. Francisco Pasarín, presbítero, y vecino de este dicho lugar y parroquia de Villabol”. Lo mismo se repite casi a la letra cuando en 7 de abril siguiente se da también sepultura en la misma capilla al cadáver de don Joseph Gegunde, vecino de Gegunde, con la licencia de don Francisco José Gegunde y Tormaleo.

Lo que resulta extraño es que, siendo los Gegunde tan antiguos en el pueblo de este nombre y con tanto poder, no se haya fundado la parroquia en el mismo pueblo de Xegunde y sí en Villabol. Esto sólo se puede explicar admitiendo que la fundación de la parroquia, por muy patronos que ellos fueran luego de la iglesia, no dependió de ellos o también que la parroquia había sido ya fundada con anterioridad a la hegemonía de la tal familia en el pueblo de Xegunde. ¿Cuándo y por obra de quién se funda la parroquia de Villabol? No lo sabemos ni hasta ahora nos consta que haya documentos que lo permitan saber.

De todas formas, buena prueba del poderío de la familia de los Gegunde es el hecho de que en un cierto momento se haría dueña del Palacio y bienes de San Martín de Arroxo, que hasta entonces habían pertenecido a la familia de los Uría, familia que desconocemos. Del hecho, orgulloso, deja constancia el escudo que todavía hoy preside la entrada del maltratado palacio de Arroxo, en el que se lee: “Lla no soy Horías. Gigundes Lamas”, es decir, “Ya no soy Horías. (Soy) Gigundes Lamas”. Los moradores actuales de la casa lo suelen leer así: “Ya no soy Uría. Soy de los Gegundes”. El apellido Gegunde Lamas, como hemos visto arriba, lo hallamos en algunos curas del siglo XVIII.

Digamos, para terminar, que de la legendaria Doña Elvira, rica joven castellana que, enamorada de un pobre segador de Xegunde, se habría venido con él a vivir en este remoto pueblo, no hay noticia alguna en los libros de la parroquia o, al menos, el que escribe no la ha encontrado. De todos modos, el dato puede que sea histórico, por cuanto se da el detalle de que vivió en la Casa da Torre, cuya torre habría sido precisamente construida para vivir en ella cuando la casa era una palloza, y sobre todo porque todavía se habla del Coto de Doña Elvira, una colina donde iba ella por el verano, se dice, a recrearse y a tomar el fresco.

Escribió: Enrique López Fernández
Colaboraron en la toma de las medidas del castro: Félix Ordás Iglesias y José Argul Folgueiras.

domingo, 3 de enero de 2010

O Castro (5/6)

Quinta entrega del trabajo de Don Enrique da Corredoira sobre O Castro.

Datación y final

En qué momento de la historia se puede situar la existencia de este castro? Teniendo en cuenta que se trata de un castro antiguo, anterior sin duda a la época romana y de las minas de las Covas de Castañedo y tantas otras como abundan por la zona, se puede decir por de pronto que su datación hay que establecerla antes de Cristo. ¿Cuándo exactamente? A falta de excavaciones y de análisis, está claro que no se puede responder a esta taxativa pregunta, pero, por lo que se sabe de otros castros y más recientemente por el del Chao de Samartín, en Grandas de Salime, al que las pruebas del Carbono 14 sitúan en torno al siglo X antes de Cristo, lo mismo cabría afirmar de este castro. Es muy posible, pues, que cuando Cristo vino al mundo ya este poblado tuviera muy cerca de los mil años de existencia. Lo que desconocemos es las vicisitudes que habrá corrido a través de los siglos. Los fuertes sistemas de defensa muestran que vivió rodeado de enemigos, de los cuales era necesario defenderse por todos los medios. La ampliación del espacio habitado, sin embargo, que en dos ocasiones hubo de ser modificado, da a entender que gozó de prosperidad y que su población fue en aumento. Practicantes como eran de la agricultura y de la ganadería, sin duda que cultivaron las ricas tierras de alrededor, llegando incluso por la parte de Villabol (entonces no existente) al Rigueiro da Marcada, a donde por Nabedo y por el Travesedo, todavía alcanzaban las fincas de Xegunde en tiempos históricos. En tiempos de los romanos, cuando Augusto conquista el noroeste peninsular, con Cantabria, Asturias y Galicia, y empieza la explotación masiva de las minas en busca del oro, de cuya industria quedan abundantes pruebas en la comarca y zonas adyacentes, el castro de Xegunde por fuerza debió de ser ocupado. ¿También destruido? No lo sabemos, pero la aparición en la calicata antes aludida que se realizó en una casa del Recinto B, de grandes trozos de carbón, según parece de madera de roble, y la punta posiblemente de una pica o lanza, pudieran sugerir un final trágico para el castro. De todas formas, esto no pasa de ser una hipótesis y, aun cuando el hecho del fin trágico fuera cierto, no tuvo necesariamente por qué ser en tiempo de los romanos; pudo muy bien ocurrir, por ejemplo, cuando la invasión de los pueblos germánicos, tal vez los suevos (principios del sigloV). No ciertamente en tiempo de los moros, que ni siquiera pasaron por aquí, por más que la imaginación popular sitúe todo lo antiguo en tiempo de los moros.

Lo que se puede decir, con gran verosimilitud, es que el castro de Xegunde, de haber existido hoy como poblado, tendría tras de sí una historia de unos 3000 años.


Escribió: Enrique López Fernández
Colaboraron en la toma de las medidas del castro: Félix Ordás Iglesias y José Argul Folgueiras.

lunes, 21 de diciembre de 2009

O Castro (4/6)

Cuarta entrega del trabajo de Don Enrique da Corredoira sobre O Castro.

Objetos hallados

No habiéndose realizado excavaciones en el Castro de Xegunde, apenas si tiene sentido hablar de objetos hallados. De todas formas, del castro procedía sin duda la piedra de un molino romano que se halló en una pared hace años en el pueblo de Xegunde. Y realizada una pequeña calicata en una casa del Recinto B, en la que se llegó a alcanzar el pavimento, se encontraron, entre otros, los siguientes objetos, que obran en el Museo Comarcal de Fonsagrada: tres pequeñas cuentas de un collar de color amarillo rojizo; un trocito de cobre repujado según estilo típico del Bronce, sin duda parte de un brazalete o diadema; una ruedecita de plomo, con un orificio en el centro, ligeramente hueca o vaciada por una de sus caras y plana por la otra, tal vez fusayola o peso usado en los telares; varios objetos de hierro, sobre todo uno alargado que podría ser una punta de lanza, y trozos de cerámica más bien pobre y tosca. El pavimento de la casa no era de lajas, sino de tierra apisonada.


Datación y final

¿En qué momento de la historia se puede situar la existencia de este castro? Teniendo en cuenta que se trata de un castro antiguo, anterior sin duda a la época romana y de las minas de las Covas de Castañedo y tantas otras como abundan por la zona, se puede decir por de pronto que su datación hay que establecerla antes de Cristo. ¿Cuándo exactamente? A falta de excavaciones y de análisis, está claro que no se puede responder a esta taxativa pregunta, pero, por lo que se sabe de otros castros y más recientemente por el del Chao de Samartín, en Grandas de Salime, al que las pruebas del Carbono 14 sitúan en torno al siglo X antes de Cristo, lo mismo cabría afirmar de este castro. Es muy posible, pues, que cuando Cristo vino al mundo ya este poblado tuviera muy cerca de los mil años de existencia. Lo que desconocemos es las vicisitudes que habrá corrido a través de los siglos. Los fuertes sistemas de defensa muestran que vivió rodeado de enemigos, de los cuales era necesario defenderse por todos los medios. La ampliación del espacio habitado, sin embargo, que en dos ocasiones hubo de ser modificado, da a entender que gozó de prosperidad y que su población fue en aumento. Practicantes como eran de la agricultura y de la ganadería, sin duda que cultivaron las ricas tierras de alrededor, llegando incluso por la parte de Villabol (entonces no existente) al Rigueiro da Marcada, a donde por Nabedo y por el Travesedo, todavía alcanzaban las fincas de Xegunde en tiempos históricos. En tiempos de los romanos, cuando Augusto conquista el noroeste peninsular, con Cantabria, Asturias y Galicia, y empieza la explotación masiva de las minas en busca del oro, de cuya industria quedan abundantes pruebas en la comarca y zonas adyacentes, el castro de Xegunde por fuerza debió de ser ocupado. ¿También destruido? No lo sabemos, pero la aparición en la calicata antes aludida que se realizó en una casa del Recinto B, de grandes trozos de carbón, según parece de madera de roble, y la punta posiblemente de una pica o lanza, pudieran sugerir un final trágico para el castro. De todas formas, esto no pasa de ser una hipótesis y, aun cuando el hecho del fin trágico fuera cierto, no tuvo necesariamente por qué ser en tiempo de los romanos; pudo muy bien ocurrir, por ejemplo, cuando la invasión de los pueblos germánicos, tal vez los suevos (principios del sigloV). No ciertamente en tiempo de los moros, que ni siquiera pasaron por aquí, por más que la imaginación popular sitúe todo lo antiguo en tiempo de los moros.

Lo que se puede decir, con gran verosimilitud, es que el castro de Xegunde, de haber existido hoy como poblado, tendría tras de sí una historia de unos 3000 años.

Escribió: Enrique López Fernández
Colaboraron en la toma de las medidas del castro: Félix Ordás Iglesias y José Argul Folgueiras.

jueves, 3 de diciembre de 2009

O Castro (3/6)

Tercera entrega del trabajo de Don Enrique da Corredoira sobre O Castro.

Configuracion de O Castro

El castro de Xegunde está constituido por tres unidades o recintos, nacidos posiblemente a lo largo de los siglos por exigencias del aumento de la población. Son la acrópolis, que se asienta en una posición elevada sobre una prominente roca, que además le sirve de defensa natural por el NE y S, y otros dos poblados, separados de la acrópolis y entre sí por potentes fosos, hoy en gran parte rellenados, que alargan el espacio habitado por el S y SO. Llamaremos a estos poblados Recinto A y Recinto B.


a) La acrópolis
Su personalidad queda definida por la mayor elevación en que se asienta y por la protección que la circunda y la separa en parte de los otros dos recintos: la misma roca en una parte (E y S), reforzada incluso por el S mediante un profundo foso que la separa del Recinto A, y el muro que la circundaba por el N (la parte que mira a Villabol) y por el O. De este modo, la acrópolis, sin duda la parte más antigua del poblado, queda enmarcada dentro de una especie de circunferencia, formada mirando a Villabol y a Xegunde (N y O) por una muralla, hoy desaparecida pero de la que quedan claros restos en la cantidad de piedras cuarcitas que forman por esta parte un largo talud y se acumulan particularmente en la base, y siguiendo hacia la derecha (dirección S y SE) por la continuación de la misma muralla, que sin duda se extendió casi hasta Valdenugueiro, protegiendo el poblado por esta parte y reforzando la defensa natural que proporcionaba la roca. Únicamente por el E, la parte que mira a Meñide, la protección de la roca natural era suficiente. Además de la muralla que la rodeaba casi en todo su perímetro, un profundo foso, como queda dicho, aun hoy de unos 16 metros de ancho en la parte alta, reforzaba la defensa que ofrecía la muralla por el S y parte del O, la parte que mira a Sena y a la Barreira. En este foso, que arranca casi desde Valdenugueiro y acaba mirando a Xegunde, con unos 40 metros de longitud, se hallan abundante cantidad de piedra cuarcita (nuestro “gouño ferreal”), al igual que en el talud que mira a Villabol y al alto de Nabedo, lo que demuestra que el muro se extendía a lo largo de todo este trayecto. En este último tramo, es decir, el que mira a Villabol y al alto de Nabedo, falta todo indicio de foso, terminando este bastante antes, sin duda por considerar que el escarpe, con su altura, y la muralla eran suficientes para la defensa, sin necesidad de foso que la reforzara.
La superficie de la acrópolis, lejos de ser plana, se desliza en pronunciada pendiente tanto hacia Villabol como hacia Xegunde. En línea recta, mide en la parte más alta unos 16 metros, terminando en la roca cortada a pico por el E y en parte por el SO, unos 50 por el N y unos 55 por el NO, sin talud aparente en este último caso y con talud o escarpe de unos 20 metros de pendiente en el segundo. Bajando de la parte alta hacia Villabol, se aprecian a simple vista restos de casas de planta circular, hasta 6 por lo menos; cerca del final dos de ellas de gran planta, una de las cuales mide 10 metros de diámetro. A continuación, siempre en dirección N, se aprecian vestigios de una casa de planta rectangular, con 6 metros en su eje más corto y 10 en el más largo.
Estamos, pues, ante el recinto más antiguo del castro, cuya entrada o una de ellas pudo estar a la izquierda, cerca de la roca, según se mira desde O Chao de Nabedo, tal vez viniendo de Valdenugueiro, pues por esta parte cerca de la roca se aprecian dos como pequeños montículos, los “peitos de muller” que llaman por aquí los lugareños refiriéndose a sus castros, que se entienden generalmente restos dos torres de defensa de la entrada, entre las cuales habría que entrar en zigzag. Pero la entrada principal, al menos en algún momento, parece haber estado mirando a Xegunde, cerca de la roca donde vienen a terminar el foso que circundaba la acrópolis y otros posteriores que deslindaban los otros dos recintos, si bien pudo haberse desplazado con el tiempo un poco más a la derecha una vez que se le añadieron a la acrópolis los otros dos recintos. De hecho, aquí viene a terminar una senda o camino que en zigzag remonta la ladera desde abajo, tal como se puede apreciar aun hoy en una fotografía hecha por el año 1995 cuando el monte acababa de ser arrasado por el fuego.


b) El Recinto A

A lo que se ve, en algún momento, por necesidades de espacio para albergar una población creciente, fue necesario habilitar nuevo poblado. Esto se hizo creando un nuevo recinto por la parte S y SO, es decir, a continuación de la roca mirando hacia Sena y Xegunde. Para ello se abrió un nuevo foso más abajo, a unos 20 metros del primero en el eje N – S, distancia que se amplía según el foso avanza hacia el O, conservando no obstante el antiguo foso que rodeaba la acrópolis. Ambos fosos en el punto de partida, cerca de Valdenugueiro, casi se juntan, alejándose luego el segundo para volver a acercarse al final, sin duda al llegar a la puerta de acceso. Este segundo foso abierto para defensa del nuevo poblado por el S y SO mide de ancho en su parte alta unos 14 metros y, curiosamente, al igual que el primero, siempre la pared que mira al interior se presenta en declive, en tanto que la otra está al principio cortada en vertical o a pico y luego también en declive.


c) El Recinto B

Boyante, sin duda, la economía del castro de Xegunde, siguió aumentando su población y una vez más fue necesario crear nuevo espacio habitable. Así nació el Recinto B, resultado de un nuevo ensanche a continuación del anterior, en la misma dirección S y SO. En sentido N – S las medidas eran prácticamente las mismas del Recinto A, 21 metros, siendo mayores en el eje NE - SO, donde llegó a alcanzar los 42 metros, medidas que prácticamente se repiten en el eje E – O, con sus 40 metros. El límite exterior de este nuevo recinto, con su foso de protección y otros elementos, resulta más complicado de explicar y sobre todo de entender. De momento, contentémonos con decir que un tercer foso, como era de esperar, lo circunda por el exterior, con un escarpe o talud de unos 13/15 metros de caída por la parte interior y unos entre 3 y 8 metros de ancho el foso como tal. Este foso exterior, el tercero, al final parece ir a juntarse con el del Recinto A, una vez en más en dirección a la entrada. En su parte interior presenta aún hoy una elevada cresta que podría ser resto de la antigua muralla que la coronaba. Al igual que antes, por esta parte la pared se presenta en declive, mientras que por la otra, la exterior, generalmente está cortada a pico.
En uno y otro de los recintos de expansión se observan extrañas elevaciones a veces y depresiones, además de las señales claras de paredes de casas circulares soterradas, cuyo número desconocemos.


d) Más allá del Recinto B

El espacio final de los fosos y, en parte, lo mismo el entorno del tercero y último foso se presentan un tanto confusos. De todas formas, parece podrían notarse los elementos siguientes: a) una entrada en la roca por la parte de Valdenugueiro, con un camino de circunvalación, fuera del tercer foso, que partiendo de esta puerta llegaría hasta la entrada principal por el SO; b) la zona de la entrada principal y c) extraños bancales que corren paralelos al tercer foso, aunque independientes de él, en el monte.

  • Entrada por Valdenugueiro y circunvalación
Entradas por este estilo existen en el Castro de Cuiñas o Castro do Padrón, en el Castro de Souto y aparentemente en el Chao de Samartín (Castro de Grandas), en proceso de excavación, si bien aquí se abre al vacío al borde de la roca, aunque pudiera dar acceso a una escalera de madera. Conviene notar, sin embargo, que los excavadores ponen la roca que queda exenta al lado de la supuesta entrada en relación con cultos religiosos ancestrales de los primeros pobladores del castro.
Aquí, de todas formas, al igual que en el Castro de Cuiñas y en el de Souto, parece tratarse de una verdadera entrada, como se puede comprobar in situ. El problema está en saber cómo se compagina esta entrada con los recintos aislados por sus fosos que hemos mencionado. ¿Se accedía a ellos de alguna manera directamente desde esta entrada? ¿Estaban cerrados al acceso y sólo se podía entrar en ellos por la puerta principal, rodeando el muro del tercer foso, que defendía el Recinto B? Pudiera pensarse en esta segunda hipótesis, pero las cosas no están claras, como tampoco la relación con el castro y sus recintos del espacio que hay nada más entrar por esta puerta desde Valdenugueiro, que queda a la izquierda y es importante.
Lo que creemos, en todo caso, es que este castro se relacionó con los otros castros de la zona, como son el de Espiñeira, el de Llencias y el de Aldomán, saliendo por Valdenugueiro hacia Villabol por Castelovello (aquí hubo de haber alguna fortaleza o pequeño castro), por la Lavadoira, la Penachá, la Pedreira, Refoxos y Rubieiro, por donde, pasando el río en Augas Mestas como llamaban al punto donde las aguas que vienen de Restromeiro se juntan con las del río, subían monte arriba hacia el Castro de Espiñeria, y hacia Llencias y Aldomán por una senda de pie o de a caballo que todavía estuvo en uso hasta muy avanzado el siglo XX hacia Naraxa y que se perdió al construirse la nueva carretera de Fonsagrada a San Antolín de Ibias. La conservación todavía hoy de los célebres “caellos”, como el de Castelovello y, sobre todo, los de la Marcada, de la Lavadoira y de la Pedreira, parece abonar esta hipótesis.

  • Entrada principal
La entrada principal, aparte de la que pudo haber a la acrópolis o primer poblado desde O Chao de Nabedo, por la izquierda, parece haber estado siempre por el SO, mirando hacia Xegunde o, al menos, aquí estaba al final, cuando se construyó el último recinto o Recinto B. De hecho, aquí hay los dos montículos, los “peitos de muller”, típicos de las entradas, y aquí viene a desembocar una senda o camino que en zigzag remonta la ladera desde abajo, después de cinco revueltas, como perfectamente se puede observar en una fotografía realizada en el verano de 1995, cuando la vegetación del monte estaba totalmente aniquilada por un incendio. Por otra parte, la confusión que en este punto muestra el final de los fosos puede avalar la hipótesis.
Empezando por el final, es decir, la confusión e irregularidades del tramo final de los fosos, notamos, en efecto, cómo el último foso y su talud que le sirve de defensa hacia el interior al llegar a los dos montículos o peitos de muller, se separan entre sí, dejando un espacio en medio que termina en otro pequeño foso, independiente ya del principal o tercer foso. Los montículos quedan justamente a la izquierda de este tercer foso, es decir, fuera de él, y el foso en este momento deja de ser tal para convertirse claramente en camino.
El camino que remonta la loma desde abajo, tal como se ve en la foto, sale de la izquierda hacia la derecha, como si viniera de algún arroyo o fuente de la parte baja de lo que es hoy el pueblo de Xegunde, gira luego a la izquierda y al llegar a unas rocas vuelve a girar a la derecha, poco después de nuevo a la izquierda, luego a la altura de la parte superior de la roca mencionada vuelve a girar sobre la derecha y después por última vez a la izquierda para entrar en el poblado junto a los montículos o peitos de muller y confundirse con la salida del tercer foso.
Aparte de esta senda zigzagueante que se remonta ladera arriba, en el mismo punto en que ella alcanza el castro junto a los montículos parece entrar por la izquierda un verdadero camino que, pasando por entre los montículos, viene de Xegunde y entra en el poblado. De ser esto cierto, tal camino sería sin duda el acceso principal.

  • Extraños bancales
Fuera ya del tercer foso y supuesto camino de circunvalación, en el monte, se aprecia sobre el terreno y luego con toda claridad en una fotografía como unas pequeñas terrazas escalonadas a modo de bancales, que corren paralelos al dicho foso y supuesto camino. Hoy queda de ellos sobre el terreno un conjunto de pequeñas ondulaciones, que miden de cresta a cresta unos 6 metros. Como terrazas de cultivo no tienen razón de ser; más bien pudiera tratarse de un complemento de los sistemas defensivos.


Escribió: Enrique López Fernández
Colaboraron en la toma de las medidas del castro: Félix Ordás Iglesias y José Argul Folgueiras.

sábado, 21 de noviembre de 2009

O Castro (2/6)

Segunda entrega del trabajo de Don Enrique da Corredoira sobre O Castro.

Introducción

O Castro de Xegunde es, sin lugar a dudas, uno de los castros más interesantes entre los 57 al menos que pueblan el municipio de Fonsagrada. Por de pronto es el único que presenta, separados por potentes fosos, tres recintos habitados, uno de los cuales se caracteriza por su condición de acrópolis. ¿Por qué tanto foso y tantos recintos? ¿Fue concebido así el castro desde el principio o es el resultado final de un desarrollo impuesto por las circunstancias?

Situado a una altura de 536 metros sobre el nivel del mar, en un eje de coordenadas de 62,75 por 70,5, es el de más baja cota de los demás que lo circundan, como son el de Aldomán, a 620 metros, el de Llencias, a 720 metros, y el de Castro de Espiñeira, con sus 780 metros. Más altos también, por supuesto, los de Villabol y el de Souto, ambos cronológicamente muy posteriores, sin duda alguna de época romana y al servicio del canal construido para conducir el agua desde Veiga de Arroxo, por lo menos, hasta las explotaciones auríferas de las Covas de Castañedo, pasando por Sancedo y Penas de Frou, muy cerca por tanto del castro de Xegunde.


Escribió: Enrique López Fernández
Colaboraron en la toma de las medidas del castro: Félix Ordás Iglesias y José Argul Folgueiras.

martes, 10 de noviembre de 2009

O Castro (1/6)

Iniciamos una serie de artículos sobre nuestro Castro, gracias a la inestimable contribución de Enrique López Fernández (Don Enrique da Corredoira). Y empezamos con algunas precisiones del autor sobre el trabajo que él mismo nos envió:

"Sobre el contenido del trabajo, te advierto que las medidas, tomadas por el año 1995 por Félix, don José y yo, habría que revisarlas. En aquel momento no había caído yo en la cuenta de que se trataba de dos ampliaciones del primer castro; por eso, las medidas fueron tomadas, en algunos casos, a partir del pie de la roca, para tratar de lograr un pequeño croquis del castro. Ahora me doy cuenta de que lo mejor hubiera sido medir la longitud de los fosos, por más que tengan cierta curvatura, y luego el ancho de cada recinto en los diversos puntos o ejes. Incluso sería bueno tratar de calcular la superficie. Lo peor es que en este momento, debido a la altura y espesor del monte, no va a ser tarea fácil. Pero sería una labor interesante para el verano, cuyos datos se podrían incorporar al trabajo, modificando los presentes.

Escribió: Enrique López Fernández
Colaboraron en la toma de las medidas del castro: Félix Ordás Iglesias y José Argul Folgueiras.

viernes, 10 de julio de 2009

O Pico do Castro

Abril'09. Fotos: Carlos do Xastre.



martes, 28 de abril de 2009

Llega la primavera

Y la naturaleza compite en sus diversas manifestaciones. Difícil escoger la más bella...
Abril'09. Fotos: Carlos do Xastre.



jueves, 5 de marzo de 2009

O Castro de Xegunde

Aunque no le damos valor y dejamos que se degrade año tras año, tenemos a cien metros de nuestro pueblo un patrimonio cultural que deberíamos cuidar e intentar promocionar: O Castro de Xegunde, o como lo llamamos nosotros O Pico do Castro. En la página de Villabol se hace una explicación de la relación entre éste y Xegunde y diversas hipótesis alrededor de estos dos pueblos y el Castro.

No tengo ninguna duda de que si estuviese situado en cualquier otro lugar económicamente más fuerte y turísticamente más activo sería lugar de visita obligatoria aunque supusiera desviarse de la ruta.

Más información en wikipedia:

Castro (fortificación)
Poblado fortificado, por lo general prerromano aunque existen ejemplos posteriores que perduraron hasta la Edad Media, existentes en Europa y propios de fines de la edad del bronce y de la eedad del hierro y en particular de la cultura céltica. Se encuentran con frecuencia en la Península Ibérica, en particular en el noroeste con la cultura castreña y en la meseta con la cultura de las cogotas.

La palabra "castro" proviene del latín castrum, que signfica fortificación militar (de allí viene la palabra española "castrense", relativo a lo militar.

Castros de la cultura castreña
El castro es un poblado fortificado que se empezó a habitar desde el siglo VI a. C., carente de calles que formen ángulos rectos y llenos de construcciones de planta casi siempre circular. Las casas más antiguas eran mayormente de paja-barro y las más recientes de mampostería. El techo era de ramaje y barro y después de varas largas. Fundamentalmente, eran estancias únicas. Se sitúan en lugares protegidos naturalmente (alturas, revueltas de ríos, pequeñas penínsulas), cerca de fuentes y terrenos cultivables y en el límite entre estos y zonas más altas de pastoreo. (...)

Tipología de los castros
Castros de interior
(...)

Castros de montaña
Situados en zonas montañosas altas, se localizan en las laderas y tienen forma oval, con fosos artificiales por el lado superior y murallas o terraplenes hacia el valle. Datan de época romana y están vinculados a explotaciones mineras. Dos ejemplos son los de Vilar en la Sierra de Caurel y Xegunde en Fonsagrada (Lugo) [Leer más en castellano o en gallego]

martes, 3 de marzo de 2009

Vaya peinados

Wham y Madonna hicieron mucho daño...
Foto: Fran do Casón.

miércoles, 28 de enero de 2009

Nos enlazan

... desde la sección de enlaces de la página de Villabol de Suarna, que ya referenciamos en este otro post. Nuestro agradecimiento a Javier, su administrador, por hacernos un poquito más fáciles de encontrar en la red. Os recomendamos echarle un vistazo porque nos sirvió de inspiración para empezar este blog. Especialmente interesante es su sección de historia, en la que se narra el origen del pueblo y su relación con Xegunde y su castro. Nos tomamos la licencia de citar textualmente el inicio de su explicación:

Si hemos de dar crédito a la etimología, y habida cuenta de la red viaria más antigua, amén de otros indicios históricos, Villabol de Suarna pudo haberse formado a partir del Castro de su mismo nombre, que se asienta un poco más arriba a media cuesta en dirección a Estoupelo, y con cierta dependencia del pueblo de Xegunde, mucho más antiguo. Villabol, en efecto, es interpretado como formación derivada de... [Leer más]