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O Horro de Figueiro
domingo, 9 de agosto de 2009
O Horro do Civil
lunes, 20 de julio de 2009
jueves, 4 de junio de 2009
Los últimos "teitados" de paja
Con la pérdida de los hórreos desaparecen también los oficios ligados a ellos y en A Fonsagrada ya no queda nadie que se dedique cambiarles la cubierta
- Autor: B. Lázare
- Fecha de publicación: 24/5/2009
El coste económico, la laboriosidad y, sobre todo la dificultad para conseguir algunos materiales básicos y personas que conozcan la técnica hacen casi inviable el mantenimiento del teitado o techumbre de los hórreos de tipología asturiana que también eran tradicionales en la comarca fonsagradina y en otras zonas altas. Con unas subvenciones mínimas solo para los de paja, son escasísimos los que tienen la cubierta renovada con este material. Pero incluso con pizarra resultan costosos, aunque en este caso el material y el el personal capacitado no constituyen un problema.
Herminio Álvarez, un fonsagradino que ya renunció a conservar el existente en la casa paterna de A Pobra de Burón, pone de manifiesto la dificultad de calcular cuánto puede costar actualmente todo el proceso de sustitución de la paja pero, en todo caso, son bastantes miles de euros.
Cuando se hacía todo según el procedimiento tradicional, la cubierta de paja de un hórreo podía durar hasta 20 años. Sin embargo, dice que ahora puede que no alcance ni los 10 debido a la menor calidad de la materia prima. En el municipio ya no se siembra centeno, que es la paja ideal para las cubiertas. Además, requería una manipulación cuidadosa y al margen del resto. Antes de colocarla en el hórreo se ataba en colmos o haces que pesaban hasta 30 o 35 kilos, y se necesitaban alrededor de un centenar para uno de cerca de 50 metros cuadrados.
En los pocos casos que se utiliza, ahora es paja procedente de Castilla, de una calidad mucho peor, tanto por el tipo de cereal como porque es sometida a las máquinas cosechadoras, que la aplastan y dañan. Para colocarla ya solo es posible recurrir a un experto asturiano, de la zona de Ibias.
Herminio Álvarez dice que podría cubrir un hórreo porque lo vio hacer y ayudó en varias ocasiones a su padre. Sin embargo el técnico en su casa es el progenitor, Serafín, que con casi 90 años ya no puede subirse al hórreo. «Incluso a min me custaría moito traballo, porque é moi duro debido á postura que hai que adoptar para colocar a palla», dice.
Herminio recuerda que la última vez que le cambiaron la cubierta al hórreo, trabajaron una semana su padre, un vecino y él. El de la casa paterna estaba teitado «á facha», más duradero porque los aros de avellano permanecen tapados y solo queda a la vista la paja, impidiendo que se pudran las varas.+
martes, 26 de mayo de 2009
Hórreos, condenados a desaparecer
La falta de medios y de apoyo de la Administración los aboca a la ruina
Autor: Benigno Lázare
Fecha de publicación: 20/5/2009
Centenares de hórreos del modelo asturiano están desapareciendo en la comarca fonsagradina y en otras zonas de la montaña de Lugo debido a la despoblación, a la falta de medios y a una normativa muy rígida que, sin embargo, no va pareja de un auténtico apoyo institucional. Toda
En A Fonsagrada casi no hay aldeas sin ellos; algunos pueden llegar a los 400 años y, en cualquier caso, casi todos son centenarios. Salvo algunos que fueron construidos con techumbre de pizarra, los de tipología tradicional lo llevan de paja, por lo que Patrimonio exige en las restauraciones el empleo de esa parte del cereal. Hace años fueron establecidas subvenciones específicas, pero eran cantidades cerradas que cuando se agotaban ya no se concedían más ayudas y que nunca cubrieron las peticiones.
Los trabajos de restauración o simplemente los de teitado son caros. En las aldeas no queda gente joven que sepa colocar la paja, labor que en A Fonsagrada hace un especialista de Asturias. Cultura tampoco permite trasladarlos de emplazamiento.
viernes, 13 de marzo de 2009
O horro
El horro (en Xegunde se llamaba así: horro, no hórreo) era una construcción próxima a la casa, hecha de madera, en la que se guardaban los alimentos para que se conservasen durante el invierno. El trigo y el centeno se guardaba en huchas, paneras o arcones. El maíz y las cebollas se guardaba en ristras y se enganchaba en el corredor, un pasillo exterior que quedaba protegido de los animales mediante tablas verticales, pero que permitía la entrada de aire. También allí se extendían las castañas y se removían cada día hasta que se secaban. Una vez secas se amontonaban en el interior y podían durar hasta un año. Antiguamente también se guardaba la carne del cerdo.
El horro de Xegunde es más parecido al asturiano que al gallego, de planta cuadrada en vez de rectangular y construído en madera en vez de en piedra. Los horros están separados del suelo mediante cuatro pies de piedra. Entre cada pie y el horro se coloca una lousa mucho más grande que el pie para evitar que los animales que puedan trepar por el pie accedan a la parte superior. Esta lousa en Asturias se llama tornaratos. Los alimentos quedan así protegidos de ratos y otros animales que pudieran estropearlos. Para facilitar la entrada a las personas, delante de la puerta hay una especie de escalón de madera que se llama taolla.
Como ejemplos de horros de Xegunde podríamos hablar del do Campo y el de Pasarín:
Otros horros de los que tenemos fotos menos representativas son el de García y el da Casiña. A medida que nos vayan llegando otras fotos iremos completando esta entrada.
[Extraído de Costasur]
Desde el origen de los tiempos, el horreo es una pieza clave en el contexto arquitectónico, económico y cultural en las casa rurales gallegas. Es un espacio utilizado para almacenar y proteger los frutos de la cosecha, fundamentalmente maíz.
En la comunidad gallega se pueden diferenciar dos horreos: el construido en madera o el realizado en piedra de cantería. Si bien la madera le otorgaba templanza en invierno y frescura en verano, es más frágil que la piedra, y fue el segundo al que se le dío finalmente una mayor utilización. Se dispone rectangularmente sobre pilares para alejarlo de posibles roedores y animales y mantenerlo lo más seco posible. Tiene una puerta en uno de sus lados y está muy bien aireado. El tejado es a dos aguas. Existen varias teorías acerca del origen del horreo pero las más convincente es la que sugiere que el horreo venga de la época celta con adaptaciones romanas. En concreto, los pilares en piedra puede que sea la contribución mas clara por parte romana. [Leer más]
[Extraído de Wikipedia]
Un hórreo (horru en asturiano) es un granero construido en madera o piedra, que se eleva del suelo mediante pilares o "pegollos", que están terminados en unas placas o "tornarratos" para evitar el acceso de roedores y que suele disponer de paredes con ranuras para que se ventile el interior.
Se usa para almacenar infinitos tipos de productos y enseres, destacando todo tipo de aperos de labranza, maíz, patatas, fabes, etc.
Historia
Hay quien afirma que la historia del hórreo comenzó con el Imperio Romano (horreum). Sería una tecnología que éste dejó, y que perduró en algunas partes del norte de la Península Ibérica como un medio eficaz para mantener el grano a salvo de los roedores. Lo que es seguro es que uno de los nombres actuales de esta edificación proviene del latín. Sin embargo, la tecnología constructiva básicamente ya es conocida en estadios civilizatorios muy anteriores a los romanos, en los propios territorios del Imperio, pero también en muchos otros lugares del planeta donde aquéllos nunca pisaron.
Localización
En España, los hórreos son típicos en el noroeste, aunque también se encuentran en otros puntos cercanos a los Pirineos, como Navarra. En Portugal, se pueden encontrar en el Norte y en la provincia de lo Miño, donde se les llama espigueiros o canastros.
Componentes
Los componentes principales que forman un hórreo... [Leer más]
Tipos
Resultan especialmente conocidos los horreos de la zona occidental de Galicia: hórreo de Carnota, hórreo de Lira y hórreo de Araño. Son los más grandes de Galicia con 34, 36 y 37 m respectivamente.
De los asturianos, existen varias tipologías que varían en función del tipo de cubierta (paja, teja, pizarra, a dos o cuatro aguas...), de los materiales empleados en los pegollos o la decoración. Los más antiguos de los que aún se conservan en pie datan del siglo XV, y aún hoy en día se siguen construyendo ex novo. [Leer más]
El hórreo asturiano es un granero de madera levantado sobre unos pilares que lo aislan del suelo. Dentro se pueden guardar el grano, las frutas y hortalizas, la matanza y aperos agrícolas. Además bajo él y protegidos de la lluvia, se suelen encontrar también el carro, el arado o la leña recogida para el invierno. Los densos bosques asturianos siempre han proporcionado suficiente materia prima para construirlos, casi siempre de castaño o roble.
Está compuesto por un cuerpo de forma cúbica cerrado por tablas verticales y con un techo a cuatro aguas que puede ser de teja, pizarra o paja de centeno, dependiendo de la zona, pero siempre rematado en un pico. Se alza sobre cuatro o seis pies (pegoyos) de piedra o madera con forma de pirámide truncada de cuatro caras. Entre estos y la base se colocan unas losas horizontales (las muelas) que impiden subir a los roedores. Se accede al hórreo por medio de una escalera de piedra (patín) separada a cierta altura del hórreo. La puerta de entrada está orientada al este o al sur con el fin de evitar las inclemencias del tiempo y en la pared opuesta existe otra con el fin de poder crear una corriente de aire que ventile el interior del hórreo cuando se precise.




